Albert Einstein


(1) Albert Einstein
¿Quién no admira a Albert Einstein?, sobre todo cuando se aspira a adquirir conocimientos y encontrar como él, respuestas importantes para la humanidad.

Sin embargo, el propósito de ésta página es escribir acerca del lado humano y gracioso de Einstein, que una vez leí en una revista de Selecciones y que guardé por años.  

Ese lado que se percibe cada vez que observamos una de sus fotografías; sonriente, con la lengua afuera y bastante desenfadado.

En la foto que comparto con ustedes se le puede apreciar con un rostro amable, un lapicero en una mano y lo que parece ser un cuaderno en la otra, indudablemente nos enseña a estar preparados para escribir las ideas que nos vienen y acaso, iniciar un nuevo proyecto. 

Paso a transcribir el texto:

"Estimada señorita Ley", escribió Einstein a una joven parienta suya que no había logrado verlo al visitar Stuttgart en 1920, "he sabido que está usted disgustada por no haberse reunido conmigo. Le diré cómo soy: tez pálida, cabello largo y barriga incipiente. Además, mi andar es torpe, llevo siempre un cigarro puro en la boca -si por casualidad lo tengo- y una pluma en el bolsillo o en la mano. Sin embargo, no tengo las piernas torcidas, ni verrugas, y soy, por tanto, bastante bien parecido...Tampoco tengo vellos en las manos como sucede a menudo con los hombres feos. Así pues, verdaderamente es una lástima que no me haya visto usted. Reciba saludos afectuosos de Albert Einstein". (2)






Publicado en SELECCIONES DEL READER´S DIGEST. Setiembre s.a.

(1) Foto: Alan W. Richards/camera press
(2) Los siguientes fragmentos pertenecen a una colección que formaron y revisaron Helen Dukas, secretaria de Einstein, y el físico teórico Banesh Hoffmann, del Queen´s College de Nueva York, quien fue colaborador del maestro.